ColdAndHot

Socializamos sueños, compartimos corazones. Este sitio no es solo mio, comenten, compartan y así construiremos nuestro rinconcito en el mundo; escondido en un cuaderno, como han estado siempre nuestros pensamientos.

¿El tiempo todo lo cura?

marzo7

Siete años y varias lagrimas después ella aún seguía amándole, no importaba que no lo viese hacía un par de años, que no le abrazara desde siempre, que no pudiera decirle que le amaba como solía hacerlo, ni ver sus hermosos ojos al despertar. Aún le amaba, y eso era lo importante.

Su terapeuta le había dicho que en un par de años todo iba a ir bien, conocería nuevos amigos, tendría nuevos pasatiempos y todo iba a ir quedando tan solo como un buen recuerdo pero nada sucedía, seguía soñandole, amándole, extrañandole, queriendo estar con él.

 

Que imbécil y que sentimental era cuando estaba sola,era hora de recomponerse, en quince minutos estaría al aire en televisión nacional y debía ser la misma reina de siempre.

Caroline

marzo5

Le gustaba pretender que su ciudad era otra, que descubría nuevos lugares aunque su rutina fuera asfixiante, jugaba a ser mil chicas diferentes aunque al cerrar los ojos volvía a ser ella y una lagrima resbalaba por su mejilla. 

Llevaba diecisiete años ya viviendo en esa ciudad que tanto le gustaba y a la que tanto odiaba en partes iguales, tenía pocos conocidos, ni un solo amigo y mucho dolor a cuestas. Había llegado huyendo de su hermana, de todo el dolor que le causaba, de la “mala” vida que había decidido llevar. Patty había podido escoger pero claramente Caroline no había sido una prioridad en sus opciones.

Ese día pintaba ser más ajetreado de lo usual, tan pronto llegó al restaurante se vio rodeada de clientes en manada vociferando órdenes al azar, al viento tal vez porque ella tenía la cabeza muy lejos de allí.

Diecisiete años habían trascurrido, exactamente el día de su cumpleaños, el día más amargo del año desde que cumplió los dieciséis; no se suponía que fuera así, debía ser un día lindo, de transición, de celebración pero Patty lo había arruinado; Patty y su sed de dinero habían arruinado el único día especial del año. 

- Sale una orden de hamburguesa y una porción de aritos de cebolla – gritó una voz que la sacó de su ensoñamiento.

Recogió el plato y lo entregó en la mesa equivocada, como había sucedido con las cuatro órdenes anteriores.

– Te veo distraída — dijo Angela, su jefa. — ¿Quieres irte a casa? — añadió con voz dulce y conciliadora.

- Sería muy amable de tu parte.

No duró ni dos horas en el restaurante y había sido más de lo que su mente podía soportar; no quiso coger la chaqueta ni el bolso, salió a la calle con un par de billetes en el bolsillo; el corazón y la mente hechos una marea de ideas. 

 

Iba a ser un día largo

Patty

marzo1

Conocía muy bien sus encantos, su poder monetario le había dado cuanto desease desde que tenía memoria, sus situaciones adversas nunca lo eran realmente, tenía admiradores, cámaras y luces parpadeantes insistentes sobre su cabeza; era lo que cualquier televidente desprevenido consideraría “una estrella de la farándula”, nada podía faltarle, no había nada que le pudiera ser negado.

Pero la realidad era diferente, era poderosa por fuera pero nada más que una niña asustada por dentro. Nunca había recibido la atención que deseaba, estaba cansada de las luces avasalladoras, las entrevistas dolorosas y el vacío de su apartamento cada noche. Era una estructura fuerte…pero vacía. 

Las dos únicas personas que podían salvarla la odiaban, ella se había encargado de eso. Había hecho tanto daño como le era posible; creyó demasiado en su papel brillante pero olvido que podía ser efímero, se juro reina ante todas las almas que la rodeaban, destruyó lo que tocaba, prendió fuego a cuantos brazos sinceros la rodeaban; hasta que quedó sola. 

No podía ceder, siempre le había quedado prohibido caer, ser menos que perfectamente glamourosa y ello incluía no rogar, no perder su dignidad, no insistir ante nada que le fuese negado, no llorar. “Ser fuerte”, y estaba cansada de serlo, pero no podía detenerse. El camino recorrido era demasiado largo para perderlo, seguiría siendo Patty, la hermosa socialité que su padre había creado. 

Por lo menos hasta que su alma estuviera lo suficientemente resquebrajada.  

Y acá planeo empezar.

febrero28

He entrado en este espacio un par de veces; leo, repaso y me voy sin volverme parte de ella, sin acercarme un poco más por miedo a no encajar. Pero acá planeo que arranque algo bueno, que me llene de energía y felicidad. Escribir es uno de mis planes favoritos aunque no me considero estrictamente buena, me falta disciplina como con todo en la vida pero quiero empezar a forjarme un camino en el que espero ustedes sean mis acompañantes permanentes.

Abrazos desde la lejanía de nuestro cuerpo pero espero que en la cercanía de nuestros corazones.